¡¡¡Hola chicas!!!
Digan la verdad: ¡que terrible este frío! Dan ganas de quedarse en casa, disfrutando de nuestros Él y el calorcito de hogar, ¿no?
Pero desafiando el termómetro, y el viento, marchamos para el cine, cosa que si bien nos gusta, últimamente no hacíamos mucho y me hago cargo: es por mi “fiaca”, escudada en mi panza le decía: no, amor, mejor nos quedamos en casita!, y él con su característica paciencia, sólo hacía pucherito y a oootro tema.
Valió la pena el esfuerzo, con rito pochoclero de por medio, vimos una peli que yo calificaría de amor con toques –muchos- de humor, pero como esto no se trata de una crítica de cine, les quiero contar que la peli me emocionó hasta que alguna lágrima apareció (si, ya sé, emocionar hasta las lágrimas a una embarazada no es nada difícil).
Me emocionó porque habla de la posibilidad de volver a elegirse todos los días, de que lo mejor que nos puede pasar cada día es volver a enamorarnos de ese ser que elegimos para toda la vida. Sentía que éramos todas las recién casadas las que estábamos en la pantalla, luchando contra los embates de la rutina, defendiendo ideales y disfrutando del beso del verdadero amor.
Ahh y no importa si los protagonistas eran unos ogros verdes y muchos personajes de fantasía, porque me resultó tan romántica como cualquier peli del género.
Además son los personajes que habíamos elegido para nuestra torta de bodas (acá les dejo la foto) porque sentimos que era la síntesis de amarse tal cual cada uno es.
¡Y ustedes digan! ¿Con frío les dan ganitas de ir al cine igual? ¿Comparten el gusto en las pelis? ¿Van a ver películas de las “infantiles”?

Hola madrinitas, ¿cómo empezaron la semana?
Yo no les conté pero cada martes empiezo una nueva semana de embarazo, vamos por la 33, así que ya estamos en la cuenta regresiva, dominando la ansiedad, ¡como cuando era novia!
Una de las características de esta etapa, y no sé porqué, es que una se distrae más fácilmente, me lo anticipó Josefina, la doc, y la experiencia me lo confirmó.
Pero yo aprovecho esos “paseos mentales” para pensar en todas las cosas que ahora uno decide “de a dos” y que van desde la decoración del nidito de amor hasta la forma de ahorrar (cuando se puede), pasando por “¿qué hacemos el finde?” y larga lista de etc.
Muchas veces discrepar o discutir sobre un tema pareciera tener una connotación negativa, pero no está mal intercambiar opiniones, creo que es el único método para tener una relación saludable y sobretodo enriquecerse con la diversidad.
Como por ejemplo “¿qué hacemos cuando alguien quiera fumar en casa? Saludablemente decidimos que nuestra casa sería espacio libre de humo –excepto cuando se me queman las milanesas- La solución fue sencilla, pero hay otros temas que siguen en discusión, entre ellos: las mascotas.
Por ahora sigue en stand by porque la realidad de nuestro departamento, por más terraza amplia que tenga, no admite bichos de ninguna clase. Pero… mas adelante, habrá que ver qué decidimos.
Y a ustedes, ¿les cuesta decidir de a dos? ¿Sobre qué temas les resulta más fácil acordar?

¡Buenas, buenas madrinitas virtuales! ¿Cómo están mis queridas recién casadas?
Hace poquito estuve charlando con una de nosotras, una reciente Sra. De, y compartiendo experiencias me hizo pensar con una frase suya: “Viste que a veces no hay onda” y me quedaron sonando los grillitos en la cabeza.
Estamos enamoradas de nuestros “Él”, de eso no hay duda.
Pero hay días en que diversas causas nos hacen estar “sin onda”, menos conectadas, aún no puedo describirlo. Ojalá ustedes me ayuden.
Puede ser: un cambio de humor, cansancio, desencuentro de horarios, una tensión que arrastramos desde el trabajo, un dolorcito de cabeza, sensibilidades, que se yo! Tantas cosas pueden ser. Y ojo que no es enojo, es como estar funcionando en sintonías diferentes. ¡Y les puede pasar a ellos y a nosotras!
¿Les ha pasado algo parecido? ¿Me cuentan y juntas le tratamos de encontrar la vuelta?
Besos

¡Hola Haditas Madrinas! ¿Cómo andan?
Yo disfrutando de mi panzota que me precede, llega primero la punta del ombligo y unos segundos después aparece el resto de mi. Y realmente estoy feliz, viviendo el día a día, sintiendo cómo Javier se manifiesta.
Si bien es cierto que por razones obvias la casa pasa a un segundo plano (todo cuesta un poquito mas con la panza) yo sigo sintiendo que mi casa es mi reino, y como Soberana de mis metros cuadrados PROHIBO TERMINANTEMENTE que alguien se meta con la excusa de “dejá que yo te ayudo”.
“S”-un santo paciente este hombre- es mi co-soberano (si es que la palabra existe) y por lo tanto la casa es tan responsabilidad suya como mía, la veda a la que me refiero es para todo aquel que no vive en nuestro “palacio”.
No lo puedo explicar con más palabras que sencillamente decir: no me gusta que se metan, ni que mis amigas levanten la mesa, o que ninguna madre política (de “S” o mía) me laven un plato, o que me doblen la ropa.
Cuando necesito ayuda, les aseguro, soy la primera en pedirla; con las cosas que no sé, con las que no me salen bien, con las que realmente no puedo hacer pero… ¡no te metas a limpiar mi cocina porque sacas lo peor de mi (si, si, mi lado mas oscuro)!
¿Será que soy egoísta? ¿A ustedes les pasa?
Besos y besitos desde la panza.

Si, si! Recién casada y enamorada de otro. No se si fueron sus ojos, pero fue amor a primera vista.
De solo decir su nombre me brota una sonrisa, me cuesta conciliar el sueño, no sé cuando lo voy a volver a ver, ya lo extraño pero lo siento cerca. Esto sin duda es amor. Y lo mas extraño de todo es que sigo enamorada de mi esposo, de mi “Él”, de “S”. Y lo más loco de todo es que él acepta esta realidad. Y él también lo ama. No, chicas no es estoy loca!
Apenas ayer nos enteramos… ES VARÓN! Voy a tener un hijo! Y como les había prometido, apenas lo supe, se los comparto. El momento de verle la carita y nombrarlo fue sublime. Lo podría comparar con el momento en que entré a la Iglesia y le ví la carita a “S”, o cuando dije mis votos, esa sensación de “para toda la vida”.
Así que Haditas madrinas, ya saben, es Javier León y está llegando…

¡Hola Hadas madrinas! ¿Cómo las trata este tiempo del año? A mí: ¡Súper!, será que el segundo trimestre del embarazo (como muchos dicen) es el mejor, será que todavía la panza me deja cierta movilidad, pero estoy con muchas pilas, eso si: no me pidan que hable mientras camino porque cuesta!!! Jajaja!
Aprovechando nuestra terraza con el lindo sol de otoño, el otro día leía una nota sobre un joven australiano que empezó a escribir un blog con la lista de cosas sencillas que nos pasan todos los días y nos dan momento efímeros, cero costo, pero muy concretos de alegría: la sensación de triunfo cuando terminamos de desenmarañar un nudo, encontrar de casualidad eso que habíamos buscado y desistido, encontrar dinero (por poquito que sea) en el tapado guardado desde el invierno anterior, etc.
Y me puse a pensar…
¿Qué cosas entrarían en mi lista de la relación con “S”?
¡Mucho tenía que ver con el manejo de la casa, parecían pavadas pero cuánta alegría me dan! Por ejemplo: Que cambie los rollos de papel cuando se están por terminar, que limpie la cocina, que me sorprenda con galletitas caseras (de esos preparados que vienen en caja), que cuide el orden de la ropa que tanto costó planchar.
¡Está bien, estamos de acuerdo en que no son cosas trascendentales, nadie va a ganar el Nóbel de la Paz por esto, pero cómo ayuda!
Y mientras seguía pensando me puse mas romanticota y pensé: en los mensajes de texto que llegan sin mas motivo que decir: Te extraño, que me pase a buscar por la Ofi, reconocerlo en la multitud cuando nos encontramos en lugares públicos, escuchar “nuestra canción” en la radio.
Y así, de repente, bajo ese solcito tibio de otoño, mientras me acariciaba la panza me di cuenta de que la lista misma se había transformado en motivo de alegría, sencillita, sin más pretensiones que eso…
¿Me cuentan su lista???? Y si todavía no la tienen, piensen en las pequeñas cosas que les dan placer…y de las que no se percatan por su sencillez.
Besos, haditas (¡uy… con patadita incluida!)

Y pasan las semanas y yo sin saber si BB es nena o nene. Sin poder decirle a mi suegra que teja de tal o cual color, seguimos sin poder decir un nombre o el otro, mi papá aún no sabe que forma darle a la sillita de madera que construye para cada nieto. Y para colmo, tengo una prima con la que vamos cabeza a cabeza y ella hace rato sabe que Facundo está en camino!
¡Y la verdad, no me importa nada! La ansiedad por saber qué es, que se la aguanten los demás. Yo sigo feliz hablándole a BB, cantándole canciones que le invento y otras que me gustan.
A la vieja – y sabía – frase “sea lo que sea y que venga sanito” yo le agrego “que sea feliz”, sea nena, sea nene. Un hijo es una bendición más allá del género, y tenemos muchos sueños por cumplir con ella o con él.
Por supuesto que queremos saber su sexo, pero solo para poder llamarlo por su nombre, lo demás nos tiene sin cuidado. Y cuando digamos finalmente es nena, en nene, igual nos van a felicitar, igual se van a alegrar porque está llegando un ser humano maravilloso que nos va a cambiar la vida.
Eso si, apenas me entere lo posteo!!! Y mientras tanto se aceptan apuestas, jaja!
Besitos Hadas Madrinas!

Josefina es mi ángel de la guarda, mi mejor consejera, cada vez que la veo se me llena el corazón de paz, y le hago más caso que a mi mamá cuando era chica. Cuando ella se alegra por mis logros soy feliz, y no quiero que me rete si hago algo mas o menos mal.
Soy una mujer súper autónoma, cero dependiente, de las que hacen que las cosas sucedan y no se quedan esperando los acontecimientos, pero con ella agacho la cabeza porque como les dije, es mi ángel de la guarda, MI OBSTETRA!
Si para una novia de hoy tener un Wedding planner es una bendición, imaginen lo que es para una mamá la/el profesional que la acompañe en este tiempo, lo mas cercano a un dios del Olimpo!
En mi caso Josefina es una doc que mezcla dosis justas de sobriedad y afecto, y dedicación absoluta a sus panzonas. Te escucha, pero también te aleja esos fantasmas que se nos cruzan por la cabeza; y se alegra tan sinceramente con las cosas lindas que le pasan a una que no podes dejar de quererla cuando te abre la puerta del consultorio con su cara de muñeca y su cabello prolijito.
A las que ya fueron mamás, me cuentan cómo les fue con sus docs? Y a las que todavía no son mamás (pero sé que están ahí acunando sueños) pensaron en el tema?

Con los futuros papás pasa algo parecido a lo que sucede con los futuros esposos, los novios.
Las novias se llevan toda la atención (al fin y al cabo son las que van a llevar el vestido!!!), son las que organizan, las que se deboran las revistas y buscan toda la info posible en internet, y los novios… y bueno, andan por ahí, algunos mas comprometidos con la causa que otros, tratando de encontrar su lugar que generalmente está entre la barra de tragos y la luna de miel.
Y en el embarazo somos nosotras las que llevamos al bebé en la panza, las que tenemos nuestras citas médicas, las que nos hacemos todos los controles… y papá?
Papá también está ahí, tratando de encontrar su lugar, su tarea, pero esta vez en muuucho más amplia. Por eso la respuesta a la pregunta de este post: Y papá… ¿de qué juega?, es: Papá es un jugador de toda la cancha.
“S” tuvo que aprender, así de golpe, a lidiar con: mis cambios de humor, mis malestares, mis piernas cansadas, mi cansancio, etc.; a que tenga un berrinche como una nena caprichosa por una simple toalla o a consolarme por los miedos de la ocasión (y mientras tanto aprender vivir con sus propias inseguridades de papá).
Siguiendo con la tópica futbolera, papá tiene que ser el capitán de la paciencia, el que ataja el llanto
incontenible, un goleador en la cocina (porque muchas veces las ganas de cocinar desaparecen) la hinchada que te alienta cuando vas ganando y la que no te defrauda cuando las cosas no salen tan bien… y muchas veces el referí que te pone límites, siempre con ternura, sin llegar a la tarjeta roja!
Ellos también van aprendiendo con nosotras, pero les aseguro que es en estos momentos en lo que una se da cuenta el valor del camino recorrido en el noviazgo y en los primeros meses de matrimonio: ser compañeros en esta “partido” es fundamental. Yo presentía que “S” iba a ser un jugador de toda la cancha cuando llegara el momento, y hoy me lo demuestra “paso a paso”.
Y ustedes, cómo se imaginan a cada uno de sus “Él” en esta situación????

Hoy les quería contar –aunque algo ya les fui diciendo en el post anterior- de lo que me gusta llamar “manifestaciones” de mi BB, porque síntomas del embarazo me suena muy médico y la verdad, me resulta una palabra poco simpática.
Las experiencias de un embarazo son tantas como Bebés nacen en el mundo, hay mujeres que ni siquiera viven un embarazo igual a otro, todo es tan único como cada ser humano. Pero hasta ahora les puedo decir que lo que todas tienen en común es que – como dice la canción- Cambia todo cambia.
¿Se acuerdan cuando durante los preparativos para el casamiento nos agarraba ese “stress de novia” en el que parecía que el cuerpo ya no nos respondía? Bueno, esto es muy similar, ahora la revolución de hormonas que nos ocupa y recorre cada célula de cuerpo es la que “maneja” la situación. La solución que encontré: agua, AGUAntarsela.
Es así, hay que ponerle onda, porque a los cambios de humor, las náuseas, el cansancio, el sueño, y una larga lista de etcéteras, se le suma los que he decidido llamar “la perdida del glamour”.
Si, mis queridas hadas madrinas, hagámosle frente, y aunque no voy a entrar en detalle sé que ustedes me van a entender: Yo, que no dejaba que “S” me viera con la máscara facial, y que ni permitía que se metiera en el baño precisamente para cuidar el glamour y conservar el misterio, hoy soy una resignada portadora de panza de 4 meses que ha dejado en el camino algo de sofisticación y reserva.
Eso si, me he prometido fielmente no perder lo que me queda de elegancia aunque los pies se me hinchen como piñatas dentro de mis chatitas elastizadas!!!
Ustedes como viven el matrimonio?? Y las que están embarazadas, cómo se sienten??
